Hoy te recuerdo, no sé por dónde andarás.

Antes nos sentábamos a escribir en plazas, sin saber por qué, sin apuros;

sin ir más lejos que alguna iluminación repentina, nos leíamos el inconsciente con metáforas a cielo abierto, nos reíamos, sin importarnos si habría algún lector para aquellas brasas de la imaginación, y muy lejos de todo este andamiaje abstracto de redes y aplicaciones que se robaron la bohemia, ese estado de disfrute errante.


La exaltación del goce de mostrarse ilimitadamente y destacarse en la inmediatez de lo efímero.

Para ganar qué o a quién?...



Victoria Artime

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